Cuidar las plantas en otoño

En el imaginario de todas las personas la primavera es el momento del año donde las plantas viven sus mejores momentos, explotando en un tumulto de colores y perfumes. Si bien no podemos decir lo contrario, igualmente podemos subrayar como de la misma manera en otoño prosperan muchas especies, regalándonos un arcoiris de colores. De hecho, este periodo resulta ser el momento más adecuado para cultivar numerosas especies florales.

Así que aunque la duración del día se vaya acortando poco a poco y nos acercamos inevitablemente al invierno, quien ama la jardinera sabe que en otoño podemos plantar, siempre respectando los ritmos que la naturaleza nos requiere. De hecho, no todas las plantas nacen y crecen en el mismo periodo, y justo por esta razón conocer qué especies son las más adecuadas, es algo imprescindible si buscamos excelentes resultados.

¿Cómo debemos que cuidar las plantas en otoño?

Aunque todavía falten unos días, poco a poco nos acercamos al invierno y al frío. Con la bajada de las temperaturas las plantas de exterior empiezan a ralentizar sus fases de crecimiento, para prepararse para un largo periodo invernal. Como sabemos las plantas y flores más delicadas deben trasladarse a casa o zonas interiores más cálidas.

El traslado

Siendo esta una operación muy delicada hay que evaluar la manera de hacerlo, para no correr el riesgo de arruinar las esencias de la planta. Por esta razón hay que cuidar los cambios repentinos de temperaturas, dado que un cambio climático demasiado drástico impactaría de una manera muy negativa. El ambiente ideal para las plantas en estos periodos es seguramente un lugar cerrado, que mantenga al mismo tiempo una buena circulación de aire. Además esta operación elimina la posibilidad que tus plantas entren en contacto con la lluvia, que en estos meses conllevará temperaturas frías.

Pero antes de empezar con la trasferencia a lugares cubiertos, sería importare verificar el estado de las plantas para evitar cometer errores. Las plantas, como tales, conllevan insectos o (aún peor) parásitos del ambiente que bajo ningún concepto deberíamos trasladar.

 

Exposición

Como bien sabemos, unos de los factores más importante a tener en cuenta si de plantas hablamos es la exposición solar. En efecto, cada vegetal para vivir necesita de unas cuantas horas de sol, siendo el astro vital para la vida de los seres vivos. La fuente energética y calor que proporciona, ayuda los organismos a regular las temperaturas. Si a todo esto añadimos el suministro de agua se genera el fenómeno de la fotosíntesis clorofílica, durante el cual la planta produce oxigeno que se libera en la atmósfera.

Tras analizar ese hecho es muy fácil entender como la posición de nuestras plantas deberá ser estudiada a fondo, resultando esencial para que puedan crecer y florecer de la manera más correcta posible. La cercanía de fuentes de calor, como la calefacción, nunca es buena idea, mientras si colocaremos nuestras plantas próximas a ventanas garantizaremos una buena cantidad de luz.

Sin duda, hay casos diferentes como por ejemplo el Ficus, la Calatea, la Maranta o la Peperomia. Estas variedades exigen condiciones particulares. Tendrán que ser colocados en una posición más protegida, sin sol directo. Por otro lado, clases de plantas como la Sansevieria, la Strelitzia y las Impatiens prefieren una “posición de privilegio”, encontrándose en su hábitat natural en la que podemos llamar primera línea de sol.

 

Fertilización

Otro factor muy importante que deberíamos tener en cuenta esta temporada es la fertilización de nuestras plantas. Bajo este aspecto hay que decir que en otoño se puede ralentizar mucho esta operación, dado que la mera actividad vegetativa en este periodo se prepara para lo que será un buen reposo invernal. Todavía en algunos casos la situación es diferente porque algunas especies están aún en la fase de floración. Efectivamente plantas como las Azaleas, el Ciclamen, la Gardenia o la Estrella de navidad justo en estos tiempos se tendrán que abonar cada dos semanas.

 

azalea

Fuente foto: easyjardin.cl

Obviamente para poder cuidar bien de nuestras plantas los productos deberán ser los más adecuados y acertados. Por ejemplo, algo que prácticamente todo el mundo tiene a mano son los fondos de café, fertilizante natural que ayudará a tu planta en la tarea. De igual manera las cascaras de los huevos desmoronadas en agua fría podrán ser utilizadas como abono.

En general si queremos utilizar fertilizantes más específicos, encontraremos muchos en el mercado ya preparados en forma de líquidos. Recuerda que lo más importante es dosificar bien el producto con agua para no comprometer la situación creando daños a los cuales luego no podremos remediar.

 

Riego

En esta fase del año, donde las plantas permanecen en letargo, obviamente tendremos que cuidar la fase de riego, pensando que dosis demasiados generosas generarán problemas. Por lo tanto la fase de hidratación de las plantas deberá ponerse en marcha solo y exclusivamente tras tocar la tierra, y una vez que averiguamos que el mantillo se encuentre completamente seco podremos proceder con la irritación. Si la planta recibe demasiada agua con respecto a la requerida, nos daremos cuenta enseguida, siendo el eventual color amarillo de las hojas una señal de que no hicimos un buen trabajo. El riesgo en este caso es que las raíces puedan pudrirse, creando evidentes lesiones al organismo.

Si demasiada agua provocaría una situación incorrecta, por el otro lado también un suministro insuficiente será un error que no tenemos que cometer. De hecho si la estructura de la planta se secase demasiado, provocaríamos daños a la misma, de tal manera que procurar de mantenerla en un ambiente humidificado será los más apropiado en esta situación. Un truco  muy eficaz durante la temporada fría es situar pequeños contenedores de agua cerca de las fuentes de calefacción para poder crear precisamente este micro clima adecuado a nuestro propósito.

 

 

Fuente foto destacada: elblogdeldecorador.cl